ʿAbd al-Ḥamīd al-Jāf

ʿAbd al-Ḥamīd al-Jāf

Reseña de la vida del clarificado (convertido) jeque ʿAbd al-Ḥamīd al-Jāf, tomada de la introducción de su libro Luego me hizo chií al-Albānī

El estimado hermano, el jeque ʿAbd al-Ḥamīd al-Jāf, de origen kurdo, nació en una familia shafií el día 27 del bendito mes de Ramadán del año 1389 H. Posteriormente se inclinó hacia la corriente salafí, y más tarde, a finales del año 1993, abrazó el método de la Gente de la Casa (Ahl al-Bayt, la paz sea con ellos), tras un estudio profundo, una investigación rigurosa de las escuelas islámicas y su comparación detallada.

Nació en Bagdad a finales del año 1969, coincidiendo con la noche del 27 de Ramadán, cursó sus estudios en las escuelas de la ciudad y se graduó en la Facultad de Bellas Artes de la Universidad de Bagdad, en la especialidad de diseño y decoración.
A finales del año 1996 ingresó en la hawza (seminario religioso) de Nayaf al-Ashraf, completó sus etapas iniciales y actualmente asiste a las clases avanzadas (baḥth al-jārij) de jurisprudencia (fiqh) y fundamentos del derecho islámico (uṣūl) con algunos de sus más destacados sabios. Me reuní con él en numerosas ocasiones y lo encontré un hombre virtuoso, bien versado en muchas de las cuestiones controvertidas entre las escuelas islámicas, dotado de un espíritu transparente y nobles modales, que habla con franqueza sobre su antigua afiliación doctrinal y sus anteriores creencias wahabíes.


En su libro titulado Luego me hizo chií al-Albānī, el autor plasmó la historia de su clarificación doctrinal con un estilo literario, alejado de las complejidades que se observan en algunos relatos, incorporando además investigaciones académicas y análisis precisos. En él expone cómo el jeque al-Albānī se convirtió —de manera paradójica— en la causa de su despertar, de su embarque en la nave de la salvación y de su adhesión al método de la Gente de la Casa (la paz sea con ellos): ʿAlī, Fāṭima, al-Ḥasan, al-Ḥusayn y los nueve Inmaculados de su descendencia, sobre todos ellos la paz de Dios.

Al inicio del libro explica el motivo de su redacción, que no es otro que establecer la prueba y aconsejar a sus hermanos que aún caminan fuera del método de la Gente de la Casa (la paz sea con ellos) y adoran a Dios según un camino distinto del método verdadero, en aplicación del principio: «La religión es consejo sincero». Por ello, el objetivo del libro es la orientación y el consejo, en conformidad con la palabra de Dios Altísimo:
«Llama al camino de tu Señor con sabiduría y buena exhortación».

A continuación, el autor describe su paso al salafismo y los seis años durante los cuales adoró a Dios conforme al método wahabí, subrayando que el salafismo no constituye una sola escuela, sino que abarca diversas corrientes y tendencias, aunque compartan una misma mezquita o un mismo país. ¿Qué decir, entonces, cuando se multiplican los países y las mezquitas? Entre ellos existen numerosas divergencias, no solo en los actos de adoración, sino también en las creencias.

Después inicia el relato detallado de su historia: qué lo llevó a reflexionar sobre las escuelas islámicas, a buscar la verdad, las dificultades que enfrentó durante su investigación y cómo finalmente se convenció del método de la Gente de la Casa (la paz sea con ellos) y anunció públicamente su cambio doctrinal. A causa de esta decisión sufrió grandes penurias y realizó enormes sacrificios: perdió a algunos familiares, amigos y seres queridos; incluso su cambio de escuela fue la razón por la cual se le impidió casarse con la joven de la que estaba convencido y a quien había decidido tomar como compañera de vida y madre de sus hijos. Su familia lo rechazó, no por un defecto personal, sino únicamente porque era chií.
Solo quien ha pasado por una experiencia tan dura y una conmoción tan profunda puede comprender la magnitud de su sufrimiento.

Una característica novedosa de este libro —que suele faltar en muchas obras de personas clarificadas que relatan su conversión— es que el autor narra su historia de manera íntegra, mencionando los nombres reales de los protagonistas (si es válido emplear este término) y los lugares concretos donde se desarrollaron los acontecimientos: mezquitas, grandes mezquitas, husayníes y santuarios sagrados en distintas ciudades de Irak. Cabe señalar que el erudito suní al-Albānī, conocido por su postura rígida, fue —de forma irónica— la causa directa de su transformación doctrinal.